Nota de la Redacción del blog:
Donatella Castellani, investigadora en Ciencias Sociales, publicó estas opiniones en Página12 el lunes 21 de diciembre de 2009. Entendiendo que la referida página toca varios puntos críticos de nuestra vida política y que permite poner en análisis cada uno de ellos para que nuestros visitantes se expresen al respecto con total libertad, decidimos reproducirla aquí. Esperamos que sea objeto de una lectura cuidadosa seguida, si lo desean los lectores, por un comentario que nos permita, en vísperas de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, sentar alguna base conceptual en procura de un país mejor.
OyD
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Nota reenviada por
Cacodelphia. Un viaje a la Oscura ciudad.
Miércoles 19 a 21Hs. Radio Estación Sur 91.7
Contacto: 482-3215
http://www.radioestacionsur.org/
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Lamento no estar de acuerdo con el brillante artículo de Eduardo Grünner (publicado en Página/12 el 14 de diciembre). Me parece que él subestima el hecho de que hace un tiempo, subrepticiamente, en el aire público están apareciendo zonas casi irrespirables, malolientes, contaminadas con palabras que uno creía (esperaba) enterradas para siempre.
La lucha de estos 26 años de democracia fue la de recuperar no sólo las instituciones, sino también un espacio discursivo que durante largos años había estado invadido por fuerzas de ocupación simbólica que lo habían alambrado rigurosamente, implantando definiciones regimentadas e inapelables que pretendían decretar cómo era la realidad que definían. Así se nos dijo cómo era el “ser nacional”, obviamente “occidental y cristiano”, cuáles eran las “ideologías foráneas”, en qué consistían la “paz y el orden”, qué “flagelos” se “infiltraban” –como un virus filtrable– en la sociedad, a quiénes había que llamar “delincuentes subversivos” y sólo se dejaba sin definir el “algo” que seguramente éstos habrían hecho, para poder hacer entrar allí desde el reclamo por el boleto escolar hasta el accionar de monjitas de buena voluntad que tenían de la “moral cristiana” una visión bastante más ceñida al Evangelio que los militares. Y creíamos que, cuando se había develado más allá de toda duda la realidad trágica y casi indescriptible que había corrido por debajo de esas palabras, había quedado claro también que ellas estaban vacías de toda referencia concreta, que sólo tenían un cínico carácter de máscaras, de camuflaje, y es más, de poderosos artefactos bélicos presentados como estampitas de la Virgen de Luján.
Por eso creíamos estar ya inmunes contra discursos engañosos. Que más allá de cualquier diferencia política, la inmensa mayoría de los argentinos nos habíamos puesto de acuerdo en repudiar para siempre lo ocurrido en un pasado nefasto y no querer por nada del mundo volver a oír palabras que nos recomendaran algo ni remotamente parecido. Que habíamos aprendido que pasar por encima de los derechos y garantías básicas consagrados en la Constitución para todos los habitantes era un viaje de ida. Y que siempre, inevitablemente, eran muchos más los que tenían que lamentarlo que los que se beneficiaban. Nos hacíamos la ilusión de que los vivas a Videla y compañía eran ya sólo una trasnochada muestra de neandertalismo de una reblandecida Elena Cruz o de una desaforada Cecilia Pando.
¿Por qué ahora empezamos a darnos cuenta de que aparecen manifestaciones que se nos hacen siniestramente familiares? Hay que pensar que las construcciones de sentido no se forman en la sociedad de un minuto para otro. Son sedimentaciones de discursos largamente repetidos, de metáforas peligrosas, de asociaciones de conceptos en principio diferentes pero que, de tanto presentarlos juntos, terminan formando parte de un solo significado indivisible. En lingüística los llamamos sintagmas consolidados, como “café con leche” o “cabellos de ángel”. Y en los últimos tiempos se empezaron a asociar discursivamente los conflictos y problemas del presente con imágenes y palabras propias del pasado. Primero hubo una apropiación de los símbolos patrios y religiosos por parte de los “argentinísimos” dueños de la tierra: el himno, la bandera, la escarapela y la Virgen eran ahora propiedad de la patria agropecuaria como antes lo habían sido de la patria militar. Mientras, las señoras caceroleras gritaban contra Cuba y Venezuela, los Montoneros, las Madres de Plaza de Mayo y bramaban en los blogs diciendo temer que el Gobierno les expropiara sus tierras para dárselas al Estado. Luego Hugo Biolcati, en charla con el doctor Mariano Grondona, dos personas de pro, meditaban televisivamente si no sería buena idea que este Gobierno durara menos de lo que marca su período constitucional. Y, ya este año, en la inauguración de la Rural el mismo Biolcati afirmó que el gobierno nacional viene efectuando “ataques inusitados a las raíces, el corazón del ser nacional”. ¿Otra vez el “ser nacional”? ¿Por qué será que viene a la memoria la definición de Videla “subversión no es ni más ni menos que eso: subversión de los valores esenciales del ser nacional”? Y a los pocos días Mario Llambías proclamaba el mayor de sus respetos por Martínez de Hoz, ilustre prosapia de esclavistas, exterminadores de indios, fundadores de la Liga Patriótica exterminadora de obreros y finalmente ministros de dictaduras exterminadoras de gente y de la economía nacional. Simultáneamente, el propio ilustre descendiente José Alfredo declaraba que Videla “no es un asesino” y que no hay que creer en la propaganda. Ahora Biolcati dice que hay que “descabezar” una provincia de su gobernador elegido en las urnas. Es decir que se empieza a reflotar un discurso que plantea opciones del tipo “ser nacional” o “Cuba”, “Videla” o el “Che Guevara”, “gobierno subversivo” o “Martínez de Hoz”, “expropiaciones” o “libre mercado”.
Por su parte, Elisa Carrió también dice cosas gordas: compara a Néstor Kirchner con Hitler y afirma que éste NO es un gobierno democrático. Después manda cartas a las embajadas denunciando que el Gobierno provoca una “inusitada escalada de violencia” y, entre apocalipsis y apocalipsis, anuncia una “emboscada” preparada por Néstor Kirchner a quien llama “gobernante de facto”. Aquí lo “foráneo” peligroso ya no tiene origen marxista –claro, Lilita se denomina centroizquierda–, sino nacionalsocialista. También afirma que en la calle la gente dice de los K “los quiero matar”, “a ver si los derrumban”. Y el efecto es el mismo: no estamos en democracia, hay violencia, armas, emboscadas ¿la situación se parece al ’75?
Más recientemente, reverdece con toda la furia el tema de la “inseguridad”. Y no me interesa aquí volver a señalar que cada crimen repetido mil veces en todas las pantallas parece como veinte crímenes distintos ni discutir estadísticas ni comparaciones con otros países. Lo que quiero mostrar es que aquí también el discurso se vuelve cada vez más peligroso y retroverso. Empieza con el miedo generalizado por el martilleo mediático. “Nos van matar a todos”, dice Mirtha. Pero rápidamente el discurso se desliza a temas más escabrosos como el de pedir que nosotros matemos a todos, cuestionar los “derechos humanos” para los delincuentes, la vergüenza que los policías “buenos” vayan a la cárcel por algo “a lo que llaman apremios ilegales” (vulgo: torturas). Lo grave es que se empieza a poner bajo sospecha la defensa de los derechos humanos y el respeto por las garantías constitucionales como conducta ética que debería estar por encima de opiniones y discusiones políticas. De allí a justificar sus violaciones pasadas y sus posibles violaciones futuras hay un paso. Carrió, en una parodia macabra de la maternidad social que plantean las Madres para todos los desaparecidos, dice que los hijos de la señora de Noble son “nuestros hijos”, defendiéndolos del “atropello” de averiguar si hubo un delito de apropiación de niños. Además, en los discursos contaminantes de los medios los delincuentes se mezclan con los piqueteros, con los reclamos sociales de todo tipo, con todo lo que crea “inseguridad”, ‘‘caos” y “violencia”. Y es en este contexto en el que pueden abrirse las tranqueras de Jurassic Park y saltar afuera un Abel Posse. Y yo creo que aunque no sólo el ataque al rock, sino sus “virus ideológicos”, “visión trotskoleninista”, “persistencia gramsciana”, “revolución socialguevarista” (¡y el menos fantasioso Videla que se conformaba con hablar de “ideologías extrañas”!), y defensa de lo que hicieron los militares hace cuatro décadas sobrepasen el “piso mínimo del cual la buena sociedad, como tal, no se va a bajar, por más mano dura que reclame”, no debemos subestimar la fuerza perlocucionaria (la de provocar consecuencias en el mundo) del núcleo de su discurso. Supuestamente él habla de criminalidad, pero en realidad habla del enemigo interno que hay que combatir: como dijo brillantemente Sandra Russo, él traza un puente entre la “inseguridad” y la Doctrina de la Seguridad Nacional. Y sin usar eufemismos, habla de “armas” y de “acción inmediata”, de “batalla central”. Acusa a “los K” de prohijar “el vandalismo piquetero, el desborde lumpen, la indisciplina juvenil”. Igual que para Carrió, los K, entre otros delitos, “demolieron el básico esquema constitucional”. Nada muy distinto de otros discursos que circulan por los medios.
Posse le dice a Tenembaum que todo el mundo piensa como él. Bueno, todo el mundo no. Parece que Tenembaum no, y yo tampoco. Pero ¿podemos subestimar los efectos del permanente goteo de estos discursos que horadan la cabeza? ¿Hasta dónde van a llevar la histeria colectiva? Y ojo, que ya no se trata sólo de defender este particular gobierno democrático. Se trata de si queremos o no vivir en democracia. Sepamos que ya no hace falta sacar los tanques a la calle para no hacerlo. Ni sentar a tres uniformados en la Casa Rosada. Miremos a Honduras, ¡por favor! Basta con el apoyo de los medios. Basta con un guiño del Congreso. Basta con una destitución o forzar una renuncia. Basta con un estado de sitio. Con ordenar a todas las fuerzas meter bala. Primero con los delincuentes, después con los piqueteros, después con los que protestan... y no hace falta estar citando a Brecht.
Cuidado, porque finalmente Susana Giménez tenía razón: los dinosaurios están vivos y en condiciones de procrear.
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" 24 de marzo Día de Memoria y la Refexión"
24 de marzo día de la memoria es una fecha que nos lleva no solo a recordar que en es día se instauraba un regimen nefasto en la historía de la Argentina, ese 24 de marzo del 76' se iniciaba la más atroz y terrible de las dictaduras que sufrimos los argentinos, pues ese proceso nos dejo grandes y graves consecuencias, miles de compatriotas detenidos - desaparecidos, la utilización sistemática de la tortura como método para acallar la voz de aquellos que se oponian a un regimen falaz, terrorista, autoritario y vende patria. Un regimen que rifó el patrimonio nacional, que nos dejó como herencia un Estado desguarnecido, un aparato productivo desarticulado y destruido, una mounstrosa deuda externa, una inflación galopante de más del 400 % anual que ataron y condicionaron no sólo el andar del gobierno de la transición democrática sino de todo el proceso democrático que ya lleva gracias a muchos hombres y mujeres más de 26 años y cuyo abanderado sin duda fue Raúl Alfonsín.
Este 24 de marzo nos debe llevar a todos a una profunda reflexión y un gran debate porque a veces pareciese que la mayoría ve a ese proceso genocida solamente como una foto y pierde de vista la gran dimensión, las graves y nefastas consecuencias que este proceso tiene en la película de los argentinos.
Como expuse anteriormente la democracía recibio una pesada herencia de la dictadura, un Estado en quiebra, un aparato productivo destruido, una deuda externa de más de 44 mil millones de dólares todo esto agregado a un contexto internacional totalmente desfavorable para aquellos que luchamos por un mundo donde los ciudadanos sean realmente libres, un mundo donde haya una real igualdad de derechos y oportunidades, un mundo donde impere la justicia. Un contexto internacional donde el liberalismo económico de mèrcado se empezaba a imponer en la mayorías de los Estados del globo sin importarle romper todos los códigos de convivencia, sin interesarle destruir el tejido social, sin mirar los amplios margenes de ciudadanos que quedaban excluidos del sistema a médida que se implementaban las políticas del neoconservadurismo.
Hoy en el año del bicentenario de la patria a nadie le escapa que los DD. HH no son solamente violados por acción del Estado sino que también son violados por omisión del Estado en sus obligaciones pués, un país donde mueren 25 niños por día por causas evitables, un país donde miles de ciudadanos se ven imposibilitados de acceder a los derechos básicos y esenciales como el de la educación, la salud y la seguridad social es un país donde los Derechos Humanos no son debidamente protegidos.
Pero hay que tener mucho cuidado con este planteo porque si bién es cierto que los sucesivos gobiernos desde que se inicio el proceso democrático tuvieron responsabilidad unos mucho más que otros en la situación en la que hoy se encuentra la Argentina así como también tienen responsabilidad las organizaciones que hacen a la vida de la nación, no debemos perder de vista que la herencia que nos lego la dictadura fue y sigue siendo la piedra angular en la realidad en la que hoy estamos sumergidos.
Pienso que no estamos condenados al subdesarrollo y a todas las atrocidades que ello trae aparejado, tampoco pienso que estemos condenados al exito. Pero tengo la firme convicción de que si en este el año del bicentenario de la patria logramos escuchar y llevar a la práctica las ideas de el padre de la democracía, las ideas de llegar a consensos a traves del diálogo racional, la institucionalización y el respeto por el disenso, terminar con las posiciones irreductibles que son las que nos impiden arribar a acuerdos que nos lleven a tener una convivencia pacífica en resumidas palabras tener posiones más tolerantes ante el pensamiento y los actos de los otros que nos permitan ! Querernos más los argentinos! podremos poner de pie a la república para que el 2016 nos permita estar orgullosos de ser argentinos.
Enviado por
Ricardo Gómez
Delegado Seccional JR Moreno
Sec. Gral JR Modeso 1ra Sección
Este 24 de marzo nos debe llevar a todos a una profunda reflexión y un gran debate porque a veces pareciese que la mayoría ve a ese proceso genocida solamente como una foto y pierde de vista la gran dimensión, las graves y nefastas consecuencias que este proceso tiene en la película de los argentinos.
Como expuse anteriormente la democracía recibio una pesada herencia de la dictadura, un Estado en quiebra, un aparato productivo destruido, una deuda externa de más de 44 mil millones de dólares todo esto agregado a un contexto internacional totalmente desfavorable para aquellos que luchamos por un mundo donde los ciudadanos sean realmente libres, un mundo donde haya una real igualdad de derechos y oportunidades, un mundo donde impere la justicia. Un contexto internacional donde el liberalismo económico de mèrcado se empezaba a imponer en la mayorías de los Estados del globo sin importarle romper todos los códigos de convivencia, sin interesarle destruir el tejido social, sin mirar los amplios margenes de ciudadanos que quedaban excluidos del sistema a médida que se implementaban las políticas del neoconservadurismo.
Hoy en el año del bicentenario de la patria a nadie le escapa que los DD. HH no son solamente violados por acción del Estado sino que también son violados por omisión del Estado en sus obligaciones pués, un país donde mueren 25 niños por día por causas evitables, un país donde miles de ciudadanos se ven imposibilitados de acceder a los derechos básicos y esenciales como el de la educación, la salud y la seguridad social es un país donde los Derechos Humanos no son debidamente protegidos.
Pero hay que tener mucho cuidado con este planteo porque si bién es cierto que los sucesivos gobiernos desde que se inicio el proceso democrático tuvieron responsabilidad unos mucho más que otros en la situación en la que hoy se encuentra la Argentina así como también tienen responsabilidad las organizaciones que hacen a la vida de la nación, no debemos perder de vista que la herencia que nos lego la dictadura fue y sigue siendo la piedra angular en la realidad en la que hoy estamos sumergidos.
Pienso que no estamos condenados al subdesarrollo y a todas las atrocidades que ello trae aparejado, tampoco pienso que estemos condenados al exito. Pero tengo la firme convicción de que si en este el año del bicentenario de la patria logramos escuchar y llevar a la práctica las ideas de el padre de la democracía, las ideas de llegar a consensos a traves del diálogo racional, la institucionalización y el respeto por el disenso, terminar con las posiciones irreductibles que son las que nos impiden arribar a acuerdos que nos lleven a tener una convivencia pacífica en resumidas palabras tener posiones más tolerantes ante el pensamiento y los actos de los otros que nos permitan ! Querernos más los argentinos! podremos poner de pie a la república para que el 2016 nos permita estar orgullosos de ser argentinos.
Enviado por
Ricardo Gómez
Delegado Seccional JR Moreno
Sec. Gral JR Modeso 1ra Sección
Patriarcado y militarización
Patriarcado y militarización:
Para no confundir el cebo con la manteca
Por Idania Trujillo de la Paz Caminnos
Minga Informativa de Movimientos Sociales
Entender el patriarcado como sistema de dominación que perpetúa y refuerza el control sobre la vida de las mujeres y, en especial, sobre su cuerpo y su identidad fue uno de los temas discutidos en el día de ayer en una de las mesas de trabajo del II Encuentro Hemisférico frente a la Militarización que tiene lugar en La Esperanza, Intibucá, Honduras y que reúne a unos 700 participantes de diversas organizaciones, redes y campañas continentales.
Integrantes de diferentes movimientos de mujeres, feministas, liderezas de organizaciones y comunicadoras intercambiaron acerca de la necesidad de socializar y profundizar críticamente sobre este concepto, sus referentes históricos y el modo en que influye en la vida, el trabajo y las relaciones individuales y sociales, las subjetividades y la cultura que refuerza un patrón marcadamente discriminatorio y excluyente, montado en la lógica del poder heterosexual, blanco y masculino.
Y como para no confundir el cebo con la manteca, se analizó desde las múltiples voces de las mujeres de nuestro continente, las difíciles y duras condiciones en que viven millones de mujeres negras, indígenas, pobres desplazadas, violentadas, asesinadas, invisibilizadas y excluidas.
Sus historias no aparecen en los grandes medios de comunicación ni tampoco son tenidas en cuenta, como debería ocurrir, en las políticas sociales, de salud, educación y cultura y en las leyes de muchos gobiernos.
Ellas, junto a los niños y las niñas y las ancianas y los ancianos constituyen la parte más vulnerable de la sociedad. Ellas son las que resisten las guerras, los conflictos étnicos, y llevan sobre sus cuerpos las marcas de la violencia que genera la militarización, una estrategia imperialista que no se agota en la implantación de planes guerreristas, bases militares sino en proyectos que buscan apropiarse de las culturas y los recursos naturales como el agua, la tierra, las semillas y los conocimientos ancestrales de nuestros pueblos.
Por increíble que parezca todavía funcionan y se reproducen en nuestras sociedades prácticas violatorias de los derechos las mujeres que surgieron en los inicios de la sociedad esclavista donde ellas podían ser fácilmente maltratadas y atropelladas, cambiadas o regaladas, compradas y vendidas, no solo para el matrimonio sino traficadas para la prostitución.
El tema parece haberse detenido en el tiempo, pues hasta en las llamadas sociedades instruidas o avanzadas, a la cultura de los hombres le resulta difícil distinguir entre violación y sexo consensual, porque en el patriarcado las preferencias del hombre tienen mucho peso y las de la mujer son casi nulas.
La militarización de nuestras naciones las afecta de modo directo y concreto en su cotidiano de vida pues reproduce y multiplica la dominación patriarcal y ahonda las diferencias entre los privilegios otorgados históricamente al varón mediante las convenciones sociales, las prácticas religiosas, jurídicas y las organizaciones políticas.
La mexicana Martha Figueroa se refirió a cómo el patriarcado tiene que ver con el control del cuerpo de las mujeres. "En cualquier conflicto, y hay ejemplos de ello en todo el continente, dijo, nuestro cuerpo se vuelve un campo de batalla donde se ejercen las más crueles violaciones".
Por otra parte, expresó, "hay que entender que la izquierda o movimiento social que no vaya con el derecho de las mujeres, que no acompañe y visibilice su lucha, no puede llamarse revolucionario".
Otra compañera de El Salvador se preguntó "a dónde dirigimos nuestros esfuerzos como mujeres, cómo nos unimos y logramos que respeten nuestros derechos si sólo nos toman en cuenta, en el mejor de los casos, cuando más les conviene, en el momento de las elecciones y luego nos voltean la cara".
Por su parte, una compañera nicaragüense explicó cómo "las mujeres no estamos en los espacios políticos aunque somos las que salimos a luchar. No estamos siendo parte de esas decisiones. Somos nosotras mismas las que nos organizamos y planificamos acciones conjuntas para defender la vida. Y qué pasó cuando terminó la guerra. Nos excluyeron y cerraron nuestro espacio. Entonces no hubo otra que regresar a la casa. Tomamos la agenda social como parte de nuestra agenda pero cuando necesitamos que ellos participen en nuestra agenda es imposible, en especial, en el tema de las violaciones y los derechos sexuales y reproductivos".
La firma de un pacto político a propuesta de las mujeres fue otro de los ejemplos expuestos por una compañera de Chiapas, México. Ella explicó que "este pacto permite trabajar en la prevención de la violencia contra las mujeres y comprende mecanismos que sirvan para actuar en consecuencia cuando haya agresiones contra las mujeres. Afortunadamente varias asociaciones femeninas y mixtas ya lo han firmado".
¿Qué hacer entonces frente a estas realidades? ¿Qué nuevas estrategias y articulaciones pueden construirse para hacer visible la lucha contra ese modelo excluyente, injusto, desigual y violento que genera el sistema capitalista? ¿Cómo se organiza, moviliza y trasciende toda la experiencia acumulada de las mujeres latinoamericanas en las luchas sociales del continente?
Entre las propuestas hechas por la mesa de trabajo "Patriarcado y militarización" se expusieron las siguientes:
Luchar por la paz, en contra de la guerra y por un mundo sin armas. El derecho al trabajo y al empleo digno, revalorizando la economía del cuidado como la lógica deseable para las economías nacionales así como para el conjunto de la economía mundial.
Denunciar por todas las vías y medios posibles las discriminaciones y múltiples dominaciones a la que están sometidas las mujeres en esta parte del continente, en especial, el patriarcado, el capitalismo, las guerras, la militarización, la emigración, la trata de blancas, la violencia social y doméstica, el control de los derechos a decidir sobre sus cuerpos.
Rechazar los proyectos de los agronegocios, biocombustibles y el monocultivo.
Luchar por la defensa de la tierra, el agua, las semillas y los conocimientos ancestrales de los pueblos.
Proyectar propuestas y agendas desde el movimiento de mujeres sobre sus luchas para que sean tenidas en cuenta en las agendas de los movimientos sociales y populares del continente.
Lograr un pronunciamiento sobre el tema de patriarcado y los impactos de la militarización en la vida de las mujeres en el Foro Social Américas, de Guatemala.
Proponer un debate y pronunciamiento público sobre el fundamentalismo religioso y los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.
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AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH
Para no confundir el cebo con la manteca
Por Idania Trujillo de la Paz Caminnos
Minga Informativa de Movimientos Sociales
Entender el patriarcado como sistema de dominación que perpetúa y refuerza el control sobre la vida de las mujeres y, en especial, sobre su cuerpo y su identidad fue uno de los temas discutidos en el día de ayer en una de las mesas de trabajo del II Encuentro Hemisférico frente a la Militarización que tiene lugar en La Esperanza, Intibucá, Honduras y que reúne a unos 700 participantes de diversas organizaciones, redes y campañas continentales.
Integrantes de diferentes movimientos de mujeres, feministas, liderezas de organizaciones y comunicadoras intercambiaron acerca de la necesidad de socializar y profundizar críticamente sobre este concepto, sus referentes históricos y el modo en que influye en la vida, el trabajo y las relaciones individuales y sociales, las subjetividades y la cultura que refuerza un patrón marcadamente discriminatorio y excluyente, montado en la lógica del poder heterosexual, blanco y masculino.
Y como para no confundir el cebo con la manteca, se analizó desde las múltiples voces de las mujeres de nuestro continente, las difíciles y duras condiciones en que viven millones de mujeres negras, indígenas, pobres desplazadas, violentadas, asesinadas, invisibilizadas y excluidas.
Sus historias no aparecen en los grandes medios de comunicación ni tampoco son tenidas en cuenta, como debería ocurrir, en las políticas sociales, de salud, educación y cultura y en las leyes de muchos gobiernos.
Ellas, junto a los niños y las niñas y las ancianas y los ancianos constituyen la parte más vulnerable de la sociedad. Ellas son las que resisten las guerras, los conflictos étnicos, y llevan sobre sus cuerpos las marcas de la violencia que genera la militarización, una estrategia imperialista que no se agota en la implantación de planes guerreristas, bases militares sino en proyectos que buscan apropiarse de las culturas y los recursos naturales como el agua, la tierra, las semillas y los conocimientos ancestrales de nuestros pueblos.
Por increíble que parezca todavía funcionan y se reproducen en nuestras sociedades prácticas violatorias de los derechos las mujeres que surgieron en los inicios de la sociedad esclavista donde ellas podían ser fácilmente maltratadas y atropelladas, cambiadas o regaladas, compradas y vendidas, no solo para el matrimonio sino traficadas para la prostitución.
El tema parece haberse detenido en el tiempo, pues hasta en las llamadas sociedades instruidas o avanzadas, a la cultura de los hombres le resulta difícil distinguir entre violación y sexo consensual, porque en el patriarcado las preferencias del hombre tienen mucho peso y las de la mujer son casi nulas.
La militarización de nuestras naciones las afecta de modo directo y concreto en su cotidiano de vida pues reproduce y multiplica la dominación patriarcal y ahonda las diferencias entre los privilegios otorgados históricamente al varón mediante las convenciones sociales, las prácticas religiosas, jurídicas y las organizaciones políticas.
La mexicana Martha Figueroa se refirió a cómo el patriarcado tiene que ver con el control del cuerpo de las mujeres. "En cualquier conflicto, y hay ejemplos de ello en todo el continente, dijo, nuestro cuerpo se vuelve un campo de batalla donde se ejercen las más crueles violaciones".
Por otra parte, expresó, "hay que entender que la izquierda o movimiento social que no vaya con el derecho de las mujeres, que no acompañe y visibilice su lucha, no puede llamarse revolucionario".
Otra compañera de El Salvador se preguntó "a dónde dirigimos nuestros esfuerzos como mujeres, cómo nos unimos y logramos que respeten nuestros derechos si sólo nos toman en cuenta, en el mejor de los casos, cuando más les conviene, en el momento de las elecciones y luego nos voltean la cara".
Por su parte, una compañera nicaragüense explicó cómo "las mujeres no estamos en los espacios políticos aunque somos las que salimos a luchar. No estamos siendo parte de esas decisiones. Somos nosotras mismas las que nos organizamos y planificamos acciones conjuntas para defender la vida. Y qué pasó cuando terminó la guerra. Nos excluyeron y cerraron nuestro espacio. Entonces no hubo otra que regresar a la casa. Tomamos la agenda social como parte de nuestra agenda pero cuando necesitamos que ellos participen en nuestra agenda es imposible, en especial, en el tema de las violaciones y los derechos sexuales y reproductivos".
La firma de un pacto político a propuesta de las mujeres fue otro de los ejemplos expuestos por una compañera de Chiapas, México. Ella explicó que "este pacto permite trabajar en la prevención de la violencia contra las mujeres y comprende mecanismos que sirvan para actuar en consecuencia cuando haya agresiones contra las mujeres. Afortunadamente varias asociaciones femeninas y mixtas ya lo han firmado".
¿Qué hacer entonces frente a estas realidades? ¿Qué nuevas estrategias y articulaciones pueden construirse para hacer visible la lucha contra ese modelo excluyente, injusto, desigual y violento que genera el sistema capitalista? ¿Cómo se organiza, moviliza y trasciende toda la experiencia acumulada de las mujeres latinoamericanas en las luchas sociales del continente?
Entre las propuestas hechas por la mesa de trabajo "Patriarcado y militarización" se expusieron las siguientes:
Luchar por la paz, en contra de la guerra y por un mundo sin armas. El derecho al trabajo y al empleo digno, revalorizando la economía del cuidado como la lógica deseable para las economías nacionales así como para el conjunto de la economía mundial.
Denunciar por todas las vías y medios posibles las discriminaciones y múltiples dominaciones a la que están sometidas las mujeres en esta parte del continente, en especial, el patriarcado, el capitalismo, las guerras, la militarización, la emigración, la trata de blancas, la violencia social y doméstica, el control de los derechos a decidir sobre sus cuerpos.
Rechazar los proyectos de los agronegocios, biocombustibles y el monocultivo.
Luchar por la defensa de la tierra, el agua, las semillas y los conocimientos ancestrales de los pueblos.
Proyectar propuestas y agendas desde el movimiento de mujeres sobre sus luchas para que sean tenidas en cuenta en las agendas de los movimientos sociales y populares del continente.
Lograr un pronunciamiento sobre el tema de patriarcado y los impactos de la militarización en la vida de las mujeres en el Foro Social Américas, de Guatemala.
Proponer un debate y pronunciamiento público sobre el fundamentalismo religioso y los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.
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AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH
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