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Reflexiones para berissenses de toda edad - Mario de Andrade

EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS.

Mensaje de Mario de Andrade
(Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

  "Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de  sus lugares, talentos y logros.

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...
Sin muchas golosinas en el paquete...

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…..
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí…. tengo prisa… por vivir con la intensidad, que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás....."

Memorias del atardecer

Juan Francisco Klimaitis dice no ser poeta sino naturalista. Sin embargo sus escritos destilan poesía. Como las "Memorias del atardecer", uno de sus libros terminado de imprimir en el atardecer del 2004.
Esta entrada nos va a permitir recopilar de su propia inspiración una serie de datos acerca de él que iremos desgranando a medida que recorremos sus páginas. Serán quizá pequeños retratos hablados para que un día cualquiera alguien pueda reconstruir aspectos de un Klimaitis que desde hace ya mucho tiempo es parte fundamental del acervo cultural de Berisso.
Si le interesa, de vez en cuando échele un vistazo a este lugar de internet. Porque tal vez halle algún nuevo retrato, tomado de su propia obra o de quién sabe dónde lo hayamos procurado, y de ese modo, el rompecabezas que es toda alma humana sencillamente compleja o complejamente simple, vaya tomando una forma más parecida a la inalcanzable totalidad final.
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RETRATO 1 (por él mismo).
(Hablando de sus padres venidos de Lituania)
Con lentitud, se insertaron en la realidad de una sociedad desconocida y traumática por su novedad. A poco de instalados en Berisso sobrevino mi nacimiento, en la misma década recordada por la máxima inundación del Río de la Plata en el casco urbano, que sobrepasó el metro de altura. Crecí en consecuencia, siguiendo los avatares de la naturaleza ribereña, trágica a veces, pero con mayor frecuencia beneficiosa al brindarnos frutos de chacra, viñas y recreo en playas. Un poco por carácter, otro más por bagaje genético, a partir de su adaptación a las costumbres argentina y a la idiosincracia regional - crisol de razas - , ellos me transmitieron rica herencia, sin mezquindades.
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RETRATO 2 (por él mismo).

(Hablando de sus primeros años de vida)

Mi niñez y adolescencia transcurrieron, en gran medida, en una región rural de Berisso, Los Talas, junto al Río de la Plata. Tierra aluvial, negra y con yacimientos de conchilla en albardones paralelos a la costa, desarrolla en bosque xeromórfico de talas, molles, coronillos y cinacinas, zona apta para el cultivo de hortalizas, viñedos y parcelas maderables de sauce. En ese espacio voló mi espíritu, tratando de atrapar los mil y un duendes que lo poblaban, siempre elusivos entre tantos verdes magnánimos y dorados pajonales.

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RETRATO 3 (Por Flavio Nicolás Moschione).

(En la contratapa de "Memorias del atardecer")

Sin duda son muchas las emociones que Juan ha dejado atrapadas en el libro con los distintos hechos y personajes. Pero una de ellas trasciende y se escapa de cada página, y será imposible no percibirla. Es natural, ya que es uno de los atributos más personales de Juan. Rasgo sobresaliente, inmenso, del cual jamás pudo desprenderse y que nunca ha logrado disimular. El mismo que fuera marcando intensamente su relación con los demás, así como todas las instancias de su existencia. Entusiasmo, su cualidad más desarrollada, emana del papel. Seguramente nutrido en otra capacidad tan extraña para estos tiempos, la de alegrarse y disfrutar los logros y gracias de otras personas como si fueran suyos. Y es tanto el entusiasmo que nos transmite, con su abierta manera de induir a la reflexión sin imponernos conclusiones autoritarias, que despertará en nosotros otras imágenes, historias y puntos de vista, contagiándonos las ganas para transitar también nuevos caminos.

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